El Salsódromo no lo conozco, dice el maestro Oscar D’ León al otro lado de la línea, desde Miami, “eso es algo nuevo para mí”. Pero asegura enseguida, con esa vitalidad y alegría que lo caracterizan, “estamos preparados para lo que seaaaaa. La orquesta ha estado ensayando y tiene un repertorio muy amplio”.

El artista venezolano, de 75 años, es el invitado especial del Salsódromo este 25 de diciembre, evento en el que se le rendirá homenaje a la mujer.
Oscar D’ León, como lo asegura Andrés Díaz ‘Pachanga’, productor escénico del Salsódromo, es de esos pocos artistas que durante toda su carrera musical y discográfica ha tratado muy bien a la mujer en sus letras: siempre hay un respeto por su figura, una exaltación de su belleza, una ponderación de lo que es ella dentro de la sociedad, eso me parece muy importante. Porque no siempre tenemos ese tipo de ejemplo en artistas que tienen tan larga trayectoria”.

El Sonero del Mundo, quien también tendrá otras presentaciones este mes en Cali en el Teatro Jorge Isaacs (el 29) y en La Carpa La 50 (el 30), luego de su gira por Europa, habló con El País:

¿Tiene una connotación especial a nivel artístico para usted presentarse aquí en Cali?

Siempre la tiene mi amor, porque Cali es la meca de todos los artistas de música bailable y de los que no lo son también, para mantenerse vigente.

Recordemos esas primeras veces en lugares como el Madison Square Garden: ¿le sudaban las manos? ¿Controlaba los nervios con traguito?

No, nunca he ingerido licor para cantar. Por otra parte, la seguridad que uno tiene le permite tener una energía que la quiere es exteriorizar. No hay nervio, hay mucha seguridad en lo que se hace debido a que esta es una orquesta que me acompaña desde hace muchos años y estamos ya compenetrados.

¿Por qué cree que se mantiene vigente, cuáles son las claves?

Primero, porque me he tomado muy en serio mi profesión, la cuido, la respeto, la cultivo con cosas que son propias para que la fuerza de voz se mantenga, la afinación, la fuerza corporal, la espiritual, todo eso es un compendio de cosas que se cuidan, bien sea a través de la comida, del gimnasio, del sueño, de dormir bien, estar tranquilo, no preocuparse por problemas, los problemas míos los resuelve otra persona, yo no (risas).

¿Es cierto que no quiso que lo llamaran más El Diablo de la Salsa?

Eso nació en Panamá y yo nunca me he disgustado por nada. Siempre he aceptado los apelativos con todo cariño porque vienen de una imagen mental que sobre mi se hacen mis fanáticos.

Yo leí eso sobre usted y pensé que de pronto era por asuntos de religión…

No, no. Simplemente es que últimamente me dicen El Sonero del Mundo, La Leyenda. Y cuando oigo que una persona me dice El Diablo de la Salsa digo: este está atrasado, no está oyendo ni radio ni viendo Tv. ni nada (risas).

Ha sido compositor de temazos como Detalles, Llorarás, Sigue tu Camino. ¿Necesita de un ambiente especial para escribir?

Yo ando con mi Iphone y si me viene al pensamiento algún tema lo grabo en el Iphone, cortito, no importa que sean cuatro estrofas. Luego, cuando estoy en la computadora con mi equipo de arreglar voy hilvanando el tema y lo construyo rápido.

¿Cómo nació su tema ‘Detalles’?

Estábamos en un hotel en Nueva York, queríamos salir por la puerta grande del sello discográfico donde estábamos porque ya teníamos entrada en el sello de Ralfi Mercado. Y mi mánager me picó, me dice: yo iba a tu oficina y trabajabas como un demonio, parecías un torbellino y ahora ni te veo. Y yo le decía, es que ahora tengo más sapiencia y hago las cosas con más calma. Sí, pero necesitamos salir con un temazo. Y le dije, bueno, vale, vamos a ver. Afortunadamente encontré inmediatamente la temática al subir por mi grabadora, no sé si fue obra de la misma naturaleza que me indujo a pensar lo que tenía que hacer y empecé. Y en 20 minutos hice el tema. Bajé y les dije a mi mánager y a mi hijo, el que trabaja conmigo, escuchen esto a ver si les gusta. Y no se emocionaron de una vez sino que simplemente dijeron: está bueno, vamos a grabarlo. Llegamos a Venezuela. Le mandé el tema a Víctor Mendoza para que le hiciera el arreglo y fui a grabarlo. Y resultó que ha sido un tema a la par de ‘Llorarás’. Los dos tienen que ser tocados siempre, sino, Oscar D’ León no estuvo ahí.

¿Se inspiró por alguna queja de su esposa por no tener detalles con ella?

No, no, fue simplemente algo que se vino a la mente al momento de hacer el tema que necesitábamos para salir por la puerta grande. Fue una luz que me iluminó en su momento. Y surgió un éxito global, un ícono que es infaltable en mi música.

Tiene un buen oído que le ha ayudado a que sea también arreglista…

Sí, es un don que Dios me dio y lo estoy usando. Antes tenía que ir donde los muchachos que escribían música porque yo siempre fui mal estudiante y para estudiar música quería aprender el mismo día, y me paraba, no podía. No podía estar en un aula recibiendo clases. Entonces lo he hecho todos los días aprendiendo en la universidad de la vida y hoy en día con mi computadora, con mi piano, todos mis sonidos, es una cosa pequeña, pero sustanciosa que me permite estar aquí, cómodo, tranquilo. Y las noches se me hacen cortas porque me pongo a hilvanar muchos temas. Hay como 80 que he compuesto, no sé si la vida me dará para grabar todo eso.

¿Tiene ¡80 temas sin grabar!?

Sí, arreglados sin grabar. Es que compongo rápido. Pero trato que no se parezca uno al otro. Estoy feliz con ello. Por cierto, le hice un tema a la mujer caleña, no me dio tiempo de grabarlo, aunque sí podría llevarlo con arreglo y someterlo a consideración de la gente.

¿Cómo se prepara para ese derroche de energía en sus presentaciones?

Simplemente caliento mi voz, estiro mi cuerpo, las piernas, que el cuerpo se caliente, así ayuda a las cuerdas vocales para estar a tono al momento de cantar ‘Llorarás’, que es un tema muy alto. Casi todos mis temas son de tonos altos. Y la fórmula es que todavía conservo la tesitura y trato siempre de cuidarla para que la gente no vea merma en mi capacidad.

¿Cómo es trabajar con la esposa?

Para nosotros eso es fácil. Simplemente en la mente es hacer un esquema de trabajo, saber cómo es su carácter. Lo otro es que si la he aguantado 42 años y ella también a mí, pues podemos seguir adelante y mejorrrrr, los dos. Ella me ha demostrado tener mucha capacidad en lo que está haciendo porque últimamente se ha volcado en lo que son las plataformas digitales y ha sido un éxito de ella, yo lo comprendo así y lo que debo hacer es apoyarla, porque la fuerza entre los dos es grandiosa.

¿Es padre de cuántos hijos y abuelo de cuántos nietos?

Bueno, ahí hay una cantidad de nietos regios, hermosos, que a muchos no los conozco, pero estoy feliz de esa cantidad de nietos. Tengo a mis hijos, feliz, porque ellos se han erigido por el ejemplo que les doy, yo no les inculco a ellos hagan tal cosa, nunca lo hice así, sino que les daba ejemplo. El mal ejemplo, de ser mujeriego, siempre se los aclaré, y les hice ver por qué las cosas. Y contento porque ellos me han dado la satisfacción de haber crecido sin el uso de drogas, sin fumar, han sido personas que son intachables, pues.

¿Y maestro, tiene en verdad 12 hijos?

Tengo ocho hijos reconocidos, pero no me gusta decirlo porque después me caen encima, pero tengo 24 hijos. Pero no vamos a hablar más de eso. (Risas).

¿Conquistaba a punta de canciones? ¿O se ayudaba con mucha verborrea?

Fui habilidoso para conquistar, ya eso se perdió por el mismo tiempo (risas). El tiempo va haciendo sus cambios en el cuerpo, en la mente. Ya uno sabe para qué sirve y para qué no.

Se aplicaron todas las cosas que había, tanto el canto como la seducción. Yo nunca fui un atleta que pudiera sorprender a los demás. Pero bueno, tampoco tenía un cuerpo feo y toda la ropa que me ponía me parecía que me quedaba bien y yo trataba de lucir bien siempre. Eso por una parte. Y por otro lado, la verborrea que tú dices, de vez en cuando debía aplicarla. Y además, el canto, las acciones, las flores, la comida. Tú sabes, todas esas cosas son importantes dentro de una conquista.

Bueno, maestro, díganos defectos y virtudes que usted se reconozca..

Soy muy llorón, soy llorón con todas esas cosas que puedan remover los sentimientos, ahí lloro. Soy una persona a la que le molesta mucho ver a otra persona fumar, sobre todo, al lado de un niño. Inclusive, cuando estoy viendo las películas de antaño, en las que los cigarros eran como un actor más, yo cierro los ojos hasta que pasa el momento de la fumadera esa porque me irrita. Soy una persona muy atenta a los amigos, aunque no tengo amigos. Porque yo tenía amigos queridos, pero me han defraudado y dije: no, no tengo más amigos, tengo conocidos. Y siempre se me sale la prueba de mi cariño hacia los demás. Pero me acuerdo y me digo: frénate Oscar, frénateeee.

Desde muy niño, Oscar Emilio León Simosa siempre estaba dándole palo a las latas de leche, a los pocillos, y a los platos de peltre de su casa para sacarles melodías. Todos esos objetos terminaba destruyéndolos, por eso su mamá lo regañaba, “pero era una inquietud por la música que de alguna forma tenía que exteriorizarla”, rememora riendo el indestronable Rey de la Salsa.

Su inclinación primaria no fue el canto sino la percusión y el bajo. Este último instrumento, protagonista de uno de sus éxitos (‘Mi bajo y yo’) lo considera el alma de cualquier orquesta, el líder, como lo ha sido él, de ahí su ‘feeling’ y swing con su enorme ‘baby’.

El hijo único de Justino y Dionisia no pisó academia musical alguna, pero “todas esas orquestas de antes que sonaban riquísimo” le ayudaron a formarse y a tener gusto por la buena música: “La Sonora Matancera, mi ícono musical de la época y que sigue siéndolo; Tito Rodríguez, Eddie Palmieri – que todavía está por ahí vigente-, Willie Colón, Benny Moré fueron mi inspiración”, comentó a El País.

Nacido en Caracas y criado en el hogar de Justiniano León, un hombre bonachón, parrandero y mujeriego, y de Dionisia, alegre, de temple, con gran fuerza espiritual, muy joven se rebuscó la vida como taxista y otros oficios. Con el reducido ingreso que tenía llevaba a su casa un poco, compraba algún pantaloncito y un par de zapatos y se guardaba una platica para ir a los sitios donde se presentaban artistas extranjeros y las orquestas, entre ellos, Eddie Palmieri, Johnny Pacheco. Pero nunca se le pasaba por la cabeza ser artista.

Sin embargo, después de graduarse como topógrafo y actuar en pequeñas agrupaciones, en los 70 se catapultó como cantante y bajista de La Dimensión Latina, orquesta en la que permaneció “cuatro años y unos meses” y en la que impuso éxitos como Amor Cobarde, Por qué Será, Sigue tu Camino y Llorarás.

Fue una que época disfrutó muchísimo por la “dimensionitis aguda” que se vivió en Caracas y en todo Venezuela, evoca. “La Dimensión Latina era el gallo de pelea de los venezolanos ante los artistas ya consagrados” que llegaban a su país a presentarse.

Su gran éxito internacional ‘Llorarás’, de su propia autoría, lo tuvo guardado e incompleto por algún tiempo, hasta que en 1975 lo propuso para culminar un álbum, porque el tema que tenía (Para tu Altar) no le gustaba mucho para grabarlo. “Al meternos al estudio propuse que tenía uno nuevo. Les planteé el tema y empezamos a ensayarlo, allí, en el momentico, donde estábamos deliberando. Yo tenía el bajo en el piso y le dije a ‘Chuito’: coge el piano ahí y le dije: tatan papapa titin y ‘Chuito’ lo hizo. Y yo seguí con el bajo y canté un poquito, bueno, vamos a grabarlo y lo grabamos. Sirvió de relleno para el disco y resultó ser un éxito para Oscar D’ León”, narra emocionado.

Su lista de éxitos en más de 50 producciones es larga: Llorarás, Detalles, Sigue tu Camino, Siéntate Ahí, El Baile del Suavecito, Mata Siguaraya, El Malo, El que Siembre su Maíz, Mis Hijos, A mi Padre… son apenas una pequeña muestra de este hombre que en tarima se convierte en un
showman incansable.

Salsómanos como Gary Domínguez recuerdan cómo en los 80, D’ León llegaba a presentarse al Festival de Orquesta en el Estadio y enloquecía al público. “A las 5:00 a.m. cuando la gente estaba pensando que no iba a llegar se bajaba del carro y en vez de llegar a la tarima, como un artista normal, salía corriendo con el bajo y daba la vuelta olímpica… y ahí se despertaba todo el mundo, era la locura. Me imagino que así va a alborotar al Salsódromo. Es un personaje con mucha energía, que con la edad que tiene mantiene todavía ese vigor”.

De ese vigor y la sencillez que han sido como una marca de este cantante, compositor, sonero, productor y arreglista, de poblado bigote – que desde hace varios años tintura- da fe el empresario Gilberto Cárdenas, quien lo ha traído en varias oportunidades a Cali.

Cuenta Cárdenas que La Leyenda de la Salsa no hace mayores exigencias. Solo pide que en el hotel donde sea hospedado haya gimnasio para hacer sus ejercicios horas antes de sus presentaciones.

El empresario destaca su entrega en tarima. Y trae a colación la vez que en 2014 coincidió con él en un hotel de Panamá. Horas antes del concierto lo vio en el gimnasio “juagado en sudor”. “Yo hice hora y media de gimnasio y él se quedó. Por la noche subió a la tarima ¡con una energía! Me dije: este hombre por la tarde estuvo tres horas y media de gimnasio y viene aquí a seguir haciendo ejercicio en la tarima, barre el piso con todos los demás artistas y él como si nada… Ahí nota uno que es una persona entregada de verdad a su profesión…Él es capítulo aparte!”.

Sin miedos

Con 46 años de vida artística, Oscar D’ León sigue siendo uno de los salseros más aplaudidos y respetados del mundo.

Acaba de regresar de una gira por Europa que empezó en Frankfurt y finalizó en París. Y ‘Mi anhelo’, un tema que lanzó el 15 de marzo pasado se ha convertido en un hit internacional.

En Miami, ciudad donde reside en una exclusiva urbanización, se ha dedicado a culminar su nuevo álbum, el cual espera lanzar a principios de 2019.

Aun cuando ha sufrido dos infartos (en 2003 y 2009) y la pérdida de visión de su ojo izquierdo por un accidente casero que sufrió en el 2013, ha sabido ponerle el pecho a la vida para no renunciar a los escenarios.

Su vigencia, tal como lo sostiene uno de los organizadores de Salsa al Parque, el licenciado en filosofía y periodista Andrés Díaz ‘Pachanga’ sigue intacta por su capacidad para reinventarse cuantas veces ha sido necesario para acoger nuevos público.

Oscar D’ León, al igual que Cheo Feliciano, agrega Díaz, siempre es protagonista cantando salsa de antaño, boleros, son, temas románticos y tiene su música fusionada con otros géneros. “Siempre ha estado dispuesto a la experimentación musical y por eso siempre ha estados como uno de los referentes de los grandes artistas salseros”.

Se ha codeado con todos los grandes de la salsa en tarima y en múltiples grabaciones. Pero compartir con Celia Cruz dejó huellas en él a nivel profesional y personal. Su relación con ella la recuerda como “todo bonito. Las veces que estuvimos juntos grabando, las veces que estuvimos en vivo. Siempre ella trataba de que yo estuviera a su lado, al igual que Pedro (esposo de Celia). Hubo una química entre nosotros”.

En su mansión conserva tres fotos con ‘La Guarachera de Cuba’: “Una es en un aeropuerto, otra cuando grabamos ‘El son de Celia y Oscar’, en vivo, y otra que no me acuerdo dónde es. Y el fondo es un pedazo de tela de uno de sus trajes que está en una de esas fotos. Fue algo maravilloso que me regaló el mánager de ella. Eso lo conservo aquí, al frente mío, detrás de mi computadora, ahí me sirven de inspiración, jajajay, qué rico.
Celia siempre fue impresionante para mí, siempre la admiré y ahora la tengo, como al igual que a mi mamá y a mi padre, como mis dioses.
Siempre que me levanto le imploro a ellos, les hago una oración y cada vez que voy a emprender alguna responsabilidad se la encomiendo a ellos para que me cuiden, me ubiquen, me iluminen en el camino”, revela.

Este apasionado del béisbol y del softball no le teme a nada, porque como asegura, el miedo hay que erradicarlos del cuerpo porque puede ser causante del cáncer en la gente.

“Cuando una persona tiene mucho miedo se le dispara el cáncer. Entonces no tengo miedo, tengo precaución a las cosas. La vida me ha enseñado muchas cosas. He sido intuitivo en aprender a buscar siempre la razón de algo. Ningún ruido me causa temor. Hay gente que con un ruido ya está asustada. Yo voy a ver cuál es la razón del ruido para que no me metan coba”, comenta dejando notar su acento venezolano.

Atlético y natural, no le ha gustado ser consumidor de licor ni de drogas, dice, para mantenerse natural y saludable. De ahí que entre los deseos de fin de año siempre pide “salud”.

Yo no hago nada con pedir un carro si no tengo salud, exclama. “Yo no puedo decir: Dios mío, dame un carro este año y ¿sin salud para qué quiero ese carro? La salud es lo primero que tiene uno que pedir si hay que pedir algo para el año nuevo”.

Cada 31 de diciembre si no está en tarima, espera el nuevo año junto a su familia con doce uvas en una mano y un poquito de monedas en la otra, para recibirlo con dinero. Pero es un convencido que el mejor ‘agüero’ es “hacer ejercicio, comer balanceado para que el año sea mejor en salud, eso sí lo creo”.

Su esposa Zoraida de León, quien hoy se desempeña como su representante y también maneja las redes sociales es la mujer a quien ama. Ella ha estado con él en las ‘verdes y en las maduras’ y ha perdonado sus deslices.

Los errores como esposo del maestro no hicieron mella para haber criado unos hijos profesionales, responsables y centrados, a los que hoy admira. Uno de ellos trabaja con él en la logística de la agrupación.
Cuando no está en tarima poniendo a gozar a la gente con sus canciones, su capacidad de improvisación, de tocar el bajo y de bailar, le gusta estar en su residencia en Miami, tranquilo. Va al gimnasio privado de la urbanización donde vive, o a veces sale a correr. Y la pasa tan bien en su hogar, que en ocasiones ni le provoca salir.

“Mi computadora es mi compañera en las noches al igual que mi cama y mi televisión, porque yo me acuesto en el momento en que me da sueño, no tengo un horario fijo para eso, ni para levantarme, ni para nada. Entonces yo vivo tranquilo. Como te digo, los problemas míos me los resuelve otra persona”, expresa mientras suelta esa carcajada contagiosa que sus fanáticos del mundo festejan.

Está feliz de volver a la capital del Valle, una ciudad a la que le ha cantado (Me voy pa Cali) y en la que ha compartido con gente cercana a su corazón. Como lo hizo con el director del grupo Niche, Jairo Varela, en su estudio de la Calle Quinta, y fuera de él. No eran los más amigos, “ni corrincheros”, como resalta Cristina Varela, hija del maestro chocoano, pero se querían y admiraban profundamente.

D’ León fue el primer artista internacional que hizo una donación al Museo Jairo Varela, el cual Cristina dirige: vino en febrero de 2015 y entregó firmada la partitura sinfónica de su icónico ‘Llorarás’.

Sobre el maestro, Cristina Varela destaca: “Oscar D’ León es una persona que vive en Miami, pero lleva a su pueblo venezolano en el alma. Y siempre, a pesar de su edad, está produciendo. ¡Él es para mí un berraco! Y eso era lo que mi papá admiraba de él”.

Fuente/ElPais